Portugal ha sido históricamente tierra de navegantes: reconocidos como los mejores del mundo a lo largo de los siglos. Abrieron rutas fundamentales para el desarrollo del mundo occidental en expediciones épicas solamente al alcance de los más valientes y expertos marinos. Su historia naval está repleta de grandes nombres y uno de ellos es David Melgueiro, quien abrió, en 1660, el "Paso del Nordeste" uniendo Europa con Japón a través del Océano Ártico.